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En este proyecto de dioses y aduladores
A mí nadie me adora
Nadie me llama señor.
Nadie corre a abrirme la puerta
Nadie me besa los pies.
Si Jesús siendo el más pequeño de los dioses y el más grande de los hombres
Solamente una meretriz le seco el permufe con sus cabellos.
Que me espera a...
Seguir al rebaño es lo más fácil mi estimada Marlene. Lo verdaderamente difícil es voltear la cara hacia otro lado y comenzar a caminar.
saludos.
Gracias por pasar.
¡Un poema que termina, iniciando otro poema!
que puede pasar, "mientras te miro..."
Pueden ser siglos de asombro, de adoración o sumisión
una eternidad para ensimismarse,
para meditar en la locura de encontrarse poseído por la fuerza única
de una mirada.