Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
Ante el recuerdo me vuelvo a entregar
a los latidos inconclusos del atardecer.
Una vez mas, la vida se ha encargado
de mecer melancólicamente mi alma.
Vastas experiencias enredan mis pasos,
deslizándome hasta el delirio de un par
de manos sudadas que acaricien mi espalda.
Mas mis besos...
Tu mirada me amordaza y guardo silencio.
Tu presencia me cohibe y me vuelvo imbécil.
Cómo lograr ser sincera y decirte al oído que me estoy muriendo por dentro...
cómo poder desatar mis manos y mi mente, para volver a caminar descalza por los caminos
y sentir las hojas secas bajo la planta...
ahogadoras palabras te describen compañero de dormidas sensaciones...
te encerraste bajo el velo de la inconsciencia y gritas para ser escuchado... o para pasar desapercibido.çlas moscas se pasean como ángeles, dando la bienvenida a tu alma cansada, a tu último sueño, a tu estampa mortuoria...
Ante el recuerdo de las palabras repetidas
me vuelvo a entregar a los latidos inconclusos del atardecer;
ante el somnoliento réquiem de mi antigua vida que vaga
olvidada entre escenarios y calles abandonadas…
una vez mas, la vida se ha encargado
de protestar ante aquel sueño...