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desde aquella vez que mis pies tocaron tus suaves mareas, y tu suave piel de arena blanca mojada por tus aguas; no he dejado de pisar hasta mojar mis pies en ti; Odio el suspenso que me da el saber, que si muero, moriré por ti y por lo salada que eres conmigo.
En abuso de lo cotidiano vivo,
en el nido de la individualidad,
donde si había divinidad,
perdió su poder divino.
En una tierra maldecida vivo,
donde la mas terrible de las epidemias,
dijo tener capacidad de raciocinio,
y se hizo con el control absoluto.
Desde una guerra encarnizada escribo...