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Poeta del tiempo,
de suelo latente,
de eterno segundero,
poeta del viento,
de letras que encajan
en los engranajes de la tierra,
poeta de cientos,
nadie lee los lamentos
que lamentan los necesitados,
poeta de tiempos terrenales,
no se alimenta al muerto con ideas,
ni los mares saben de almas...
Bellezas escondidas de trémulo misterio,
cegados admiramos sus mentiras,
negamos días, nos bañamos en desidia,
consolamos nuestro álmico delirio,
no hay Olimpo que sostenga tal infierno,
ni utopía que siga siendo clara y ensoñada,
este amor tiñe los cielos de veneno,
esta condena, es y siembra...