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Salgo a la terraza, el sol ya se deja entrever entre las hojas, y con la lentitud propia de
un sábado por la mañana, me apoyo en la barandilla que guarda aún el frío de la noche.
Tras inspirar durante unos breves segundos e intentar silenciar a la voz de mis obligaciones,
que me dicta sin cesar...
Ahora siempre es tarde. Incluso cuando me siento a escribirte, de madrugada y a hurtadillas... incluso ahora es tarde. Tan tarde cómo si suena el teléfono y me dicen que te has ido a ese lugar del que nadie vuelve. Porque quería que fuésemos uno, pero tú siempre tuviste claro que debíamos ser...
"Y ahora estás aquí para siempre"
Supongo que tendré que olvidar,
Con un dolor que no puedes imaginar,
Una tortura que se puede sentir,
Un corte que sangra y no cura,
El arrepentimiento de dejarte ir.
Cuando finalmente te des cuenta,
Vas a mirar a tu alrededor,
Debe ser muy confuso para mí...