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Había una vez una pequeña semilla de girasol, tan pequeña que apenas se veía. Caída al suelo, se sentía insignificante, rodeada por gigantescas piedras y plantas exuberantes. Suspiraba, soñando con el sol, con el agua, con la posibilidad de crecer. Pero el suelo estaba seco y duro, y el sol...
Blando el tintero de lo eterno en sueños
efímeros
como yo mismo
me siento a ver la semilla del cosmos
crecer en mi bolsillo
y entiendo una vez más
que nada tiene sentido
pero oye,
¡algo hemos sentido!
y es demasiado
es bastante
como para vencer al destino
Ha terminado el día sin rodeos
para sembrar sus nuevas esperanzas,
que en la noche iluminan como espejos
y se escuchan como míticas stanzas.
Al navegar la noche hacia la luna,
cada semilla crece presurosa
entre abrazos y letras que la ayudan
hasta cuajar como una flor hermosa.
Y así, quiebran...
Fuiste una idea, un átomo
Una semilla
Que germinó en las manos de la abuela Pila
Y fuiste el Yeyo silbando
Fuiste parra y jazmines
Que brotaron sin rumbo
Y te fueron moldeando
Casi camaleónica, lúdica,
Serena, mágica
Alta, imponente, hermosa
Llena de anécdotas y escondites
Todos crecimos a tu...