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No diga nada y solo escucha,
que yo muero por su boca,
no tome nada conmigo, pero solo escucha,
esta boca quiere morder sus labios.
Yo moriría por un beso suyo,
señorita, quiero envenenarme de su boca.
Déjame gozar de sus labios,
que tu veneno se disuelva en mi saliva,
déjame gozar de tu...
La noche muerde sus labios
vierte saliva de rosas
encima del misterioso
naúfrago, sediento amante
arrastrado por recuerdos
hacia una isla de cenizas
delirios de poesía,
dulce aroma de amapolas
embriagan el oleaje
retorno de la paciencia.