Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
Era una dama del campo
caliente, seco y salvaje,
subordinada de un capataz
de esos de los de antes.
Fue una tarde cualquiera,
ella estaba en los trigales.
Él se acercó muy transpirado
y oscureció su semblante.
— Todavía me debés
por mi nobleza. —
dijo él mientras profanaba
su carne tiesa...