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Entró como una luz atardeciente,
supongamos que por una ventana.
Era un recuerdo con alas de ave
y una forma de hablar como de ángel.
El recuerdo traía consigo un pensamiento
y en el: su forma de sonreír,
tan bella como una primavera sin final;
también venia su mirada,
inspiradora y de mujer...
Rosa eterna,
bella y altiva,
detenida en el tiempo
como tu belleza.
Eres la lágrima furtiva,
recorriendo la mejilla
del amante secreto
que a diario te contempla.
Y yo estoy atado a ti
desde tus raíces,
enredado en el tallo
de tu cadera.
Cosiendo cada una
de mis cicatrices,
con tus espinas
que...