romancillo

  1. Raúl Carreras

    Infeliz

    “He cometido el peor de los pecados que un hombre puede cometer. No he sido feliz.” Jorge Luis Borges Terribles celajes devastan el alma, la exigua ventura se vela en desgracia. De satisfacciones la mente está opaca, y de mil desdichas la sien angustiada. Llevo del fracaso la cara pintada, y...
  2. Raúl Carreras

    Cadaqués

    La luna en tus ojos, tu pecho en mi mano, arena en tu piel, sabor a verano. Mirada brillante, y yo, ilusionado, el sol perfilando tu cuerpo dorado. Y fue de repente, la tarde, al ocaso, sentados de frente al Mediterráneo. Tormenta en tu pelo, el viento temblando, locura en el mar, el cielo un...
  3. Raúl Carreras

    Oda a la noche

    Bajo las estrellas, hago un soliloquio, en el que recito mis versos más hondos. Le canto a la luna, al cielo le elogio, exalto a las sombras con júbilo y gozo. Hago un panegírico a modo de encomio, lleno de lisonjas en alegre tono. Al tardo crepúsculo, al silencio sordo, al ocaso pleno, y al...
  4. Raúl Carreras

    Sueños reales

    "En la oscuridad, las cosas que nos rodean no parecen más reales que los sueños" Murasaki Shikibu En noche cerrada, envuelto entre sombras, un mundo irreal gozoso me asola. Cubierto por sábanas de seda que arropan la falsa quimera de vida pomposa. Letal espejismo de ilusiones ópticas, objetos...
  5. Raúl Carreras

    Fiebre de amor

    Postrado de hinojos en las altas horas, cruzados los brazos en la noche lóbrega. Contrito el semblante, la piel sudorosa, ardiente la sien, la cabeza loca. El cuerpo desnudo privado de ropas, desnudo hasta el alma lo cubren las sombras. Las sombras que acuden como atroces hordas turbando el...
  6. lesmo

    Aceitunero (Romancillo)

    Aceitunero Dos olivos verdes llevas en tu cara, tienen aceitunas color esmeralda. Tus ojos me miran doquiera que vaya, tú me los clavaste como dos espadas. Me apresan, morena, tus pestañas largas, y yo aceitunero soy de tu mirada.
  7. lesmo

    El cacique

    El patrón que me habita deudor que paga nunca, cacique que me manda jamás hizo fortuna. Su hacienda está en mi mente, con angustia me azuza, a laborar su campo jornadas de penuria. Yo, fiel sindicalista, aun con mi cara mustia, hago huelga de celo, trabajo como nunca, así lo iré arruinando...
  8. lesmo

    ¡Ay mi Manué!...

    A un buen compañero de viaje. ¡Ay mi Manué cuánto me aguanta! Siempre me espera cuando me falta ese resuello en la montaña. Y allí en lo alto, entre las jaras, me da su mano, esa tan franca. ¡Ay mi Manué! si me parara, ¿si tú quisieras que una miaja fuera contigo sobre tu espalda? Pero si muero...

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