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Cuándo te conocí no tenia esta mirada tan triste, tan vacía.
Cuándo te conocí no tenia el corazón fuera de el pecho, no tenía las yemas de mis dedos clavados sobre mi piel, como si arrancarme los latidos fuese la mejor manera de olvidarme de que mi corazón seguía vivo, no completo, pero si...
La noche escurre
como el fondo de un vaso
mil gritos y llantos
doblados en la esquina
de una calle solitaria
garabateada con sangre
letras amorfas
que desprenden hedor
habían transcurrido dos horas
desde el crimen,
sin testigos o cómplices
ni señas o armas
solo lo tangible de un alma
en...