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No todos los días navegas en la puesta de sol.
De hecho, puede ser
que nunca hayas navegado.
En cuyo caso podrías encontrar
un lugar al anochecer frente al horizonte;
y como los suaves dedos del sol,
rozar la curva de la noche.
Podrías cerrar los ojos
y estar donde estás.
Un testigo...
Oh llorar,
cuanto lo habré hecho,
cuanto me han mirado, cuanto he sufrido,
como todos, sin duda.
Pero he llorado,
para sufrir más rápido,
para sentirme más pleno
y levantarme antes.
Ser consciente del dolor
y dejarlo atrás,
como el viento, que varia
y nos lleva a la deriva.
Y mañana,
mañana...
Paseo,
siento el viento,
levanto la mirada,
siento mis pasos,
recorro la lejanía.
Me paro,
los sonidos me invaden
y respiro,
siento mi cuerpo,
muy vivo.
Una mirada basta,
y un escalofrío me recorre,
la veo,
la siento,
la quiero.
Me siento vivo,
con energia,
el hoy,
mi vida,
mi momento.