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Quiéreme como quien quiere ver a una flor florecer.
Quiéreme con la intensidad de la luna al anochecer,
quiéreme sin medida...
Quiéreme aunque no me nombres,
aunque el silencio sea lo último que quede, aunque el tiempo no entienda de amores.
Quiéreme sin saber por qué, sin motivo,
quiéreme...
Poeta del tiempo,
de suelo latente,
de eterno segundero,
poeta del viento,
de letras que encajan
en los engranajes de la tierra,
poeta de cientos,
nadie lee los lamentos
que lamentan los necesitados,
poeta de tiempos terrenales,
no se alimenta al muerto con ideas,
ni los mares saben de almas...