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Yo no sé que es la pobreza
pero la siento cercana,
fría y despiadada.
La siento exhalar un viento
helado en mi cuello.
Yo no sé que es la pobreza,
pero la escucho dialogar
alimentando mis temores.
La escucho zarpar
hacía las orillas
Inconmensurables
de esta agobiante realidad.
Yo no sé que es...
Ósculo enraizado a la condena,
premura de una espesura efímera,
entre intangible amor,
el muerto danza libre,
no me guíes dama del dolor,
que tu ardor se siente hasta en los sueños,
y los sueños, días,
y los cielos, vida,
de un infierno sin llamas,
todo se oscurece,
entre horizontes vacíos...
El grito, interno, se clava como verdad,
de esas que no se escuchan pero punzan,
a un lado del corazón,
la honesta decencia,
se abre y emerge,
hasta quebrar mis costillas,
el grito, último, se ha de escuchar,
traspasando las ventanas del cielo,
en los espacios del presente,
los gritos...