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Dominio de montañas bañadas en ceniza,
el espíritu pleno y silencioso que gobierna
mis sollozos y risas. Oh ceniza pura,
que de tu suavidad e ineludible
presencia, provengo.
Cielo abierto y sin gobierno, en tus salas,
amanezco despierto. Conciencia eterna;
tu regalo, mi suelo. Pues si...