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!Son espinas las palabras de su adiós!
Capaces mis escudos lanzan
su armadura de piel
y a esta le caen efluvios
de rosas marginadas
!Viví acechando la sombra inexistente de un idilio!
!Ay, el amargo sabor primaveral de un desamor oculto!
Aquella agria ebriedad...donde las tensiones se alargaban como cuerdas transparentes y el fragor insatisfecho clamaba suspendido en los desaires de un adiós lacerante.
Nos ocultábamos en las esquinas que eran acariciadas por un pobre y delicado manto de luz de los tímidos faroles, y ahí...
Buscando un barranco
en donde arropar a mi alma,
ahí,
en el medio del vacío,
del tumulto de verdades aún no dichas,
desciendo como una ilusión perdida,
encendiendo la flama de mi corazón,
nictofilica manera
de arrancarme mis sentidos,
con la valentía a flor de piel,
mera e insulsa...