Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
De odio corroídas mis entrañas,
de silencios torrenciales
en la cotidianidad aciaga;
dilapidó mi ánimo el bravío macho.
En soberbia de sus acciones embebido,
improperios no bastarle al dirigirse a su público,
público a quien dicha debe.
¡No os sorprendáis ante el desprecio!,
ante las caras...