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El odio vuelve hiena al conejo,
hace de la noche, silencioso testigo
del suicidio.
Sin voz,
ni carta, deja tirada una conversación
y desprecia a su razón.
Aunque no veas el amor
sigue dentro tuyo.
Aun odiando a quien te mira,
quien entre lágrimas junta tus piezas
para reconstruirte...
Llega un momento donde el silencio a medias se hace pesado
y se siente uno como el rudo gentil de una caricatura Japonesa,
solo siendo la mano derecha del protagonista admirado
con una trama bien hecha pero que nunca te adereza.
Siempre dentro de una historia donde tienes tus momentos,
tus...