Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
Esta maldita noche
mis ojos se abren por si solos.
Llevo una hora echado
intentando medir mi valor
a través de mis párpados,
dudando de mis capacidades
con un análisis visceral,
encandilando rompecabezas mentales
donde pueda encajar mi limitada humanidad
para sentirme un poco mejor
y reforzar...
La noche grita,
el calor abraza
la sensibilidad
de mi piel.
Los recuerdos
son espinas
que agudizan
mis ojos.
Madrugar es
ese abismo
lleno de silencio,
impregnado de rutina.