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Había una vez un polo de Lacoste que vivía en un barrio adinerado de Madrid. Era el polo preferido de su dueño. Un par de veces a la semana lo sacaba a pasear por las calles más prestigiosas de la ciudad. La prenda se sentía ufana por ser la favorita, y, las demás prendas, sus compañeras, se...
Había una vez un polo de Lacoste que vivía en un barrio adinerado de Madrid. Era el polo preferido de su dueño. Un par de veces a la semana lo sacaba a pasear por las calles más prestigiosas de la ciudad. La prenda se sentía ufana por ser la favorita, y, las demás prendas, sus compañeras, se...