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Late el corazón veloz,
las calles se estrechan
en la imaginación.
Mientras tengo clavadas
imágenes repetitivas,
yo me empapo de sudor,
y desesperado no encuentro
salida a este golpe,
a este sopetón,
qué me empuja
en complacer
los placeres de hoy.
Buscando un lugar,
buscando jugar con las estrellas,
entre cielo empinado,
las alturas nos quitan el aliento,
buscando redescubrirme,
reencontrarme con el presente que fue,
cubrirme
con el calor de algún futuro deseable,
deseando lo indefinible,
entre imaginación palpable,
y abstracta...
Allí,
donde la vida pueda alcanzar un mañana,
se contentan las promesas, por ser día,
se lamentan las verdades, por ser noche,
allí,
donde las olas nos hunden,
debajo del mar, debajo de la mente,
templo circular,
de clamores circundantes,
teme cualquier huida de ser apreciada,
por su error...