Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
No me sigas hueso
te tengo dicho que ¡No!
Tu sola presencia amarga mi soledad.
Tú, tú te vuelves ácido y me empujas al vacío,
corroes mi carne y te incrustas en el silencio
de mi amargura.
Roer, roer, roer, no hay rabia en el roer,
hay cansancio, melancolía obligada.
Al caminar te noto con...