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Hay huellas que siembran,
hay huellas que abren caminos,
hay huellas que son como las luciérnagas,
que destellan en nuestro destino.
Hay huellas cuyo paso es el silencio,
y hay otras huellas que marcan la diferencia,
las unas, que se dan cuando te pienso,
y las otras, me acercan a tu presencia...
A las robustas inquietudes que me acechan,
no les basta con mi alma etérea dejar;
embebidos verdugos de poder inquisitivo:
flaqueando en la torpeza de un camino,
de un torpe camino flaqueando están.
Como acechan en la penumbra de un ocaso,
en la vertiente de un endeble dolor, dolor.
¿Son acaso...
Algún día en la vida ahí yo estaba
disfrutando placeres cotidianos
la gente sujetada de las manos
reía bajo el sol que iluminaba.
Pero la noche pronta se acercaba
dejando esos recuerdos tan lejanos
quedando de alegría tan livianos
la lluvia en nuestro rostro acariciaba.
Estas almas marchitas...