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Ulises no volvió a Ítaca
por decir que era nadie y ninguno.
A Nadie le golpeaban las olas.
Ninguno sufrió el naufragio.
Yo soy Nadie y Ninguno
y mi casa es Ítaca,
un sueño lejano,
un recuerdo hechizado,
un sentimiento frustrado,
que fenece ahogado,
mientras las olas golpean a Nadie
y a...
Rehén de tus palabras,
luchaste con las míticas historias
de dioses y ciudades
en ánforas repletas de rapsodias.
Pasaron por tu mente,
palabras tras palabra, las memorias
de hombres y mujeres
honradas en la guerra que se evoca.
Nos dejaste un legado,
espejo de ilusiones que reposan
en nombres...