Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
Siento el dolor agudo de la herida
que la flecha de un dios me ha infligido
al perder la razón todo sentido
por una cruel dolencia adormecida.
En lo hondo del alma se ha perdido
su punta de oricalco, sin salida;
tornándose en delirio cuanta vida
tomé del lirio de un desconocido.
He trazado en...