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El rubor de tú gélida mirada y las vibraciones suaves de nuestra voz se han fundido con el cansancio de la noche, mis párpados deambulan exhaustos en ese ardoroso arrebato insensato que me hace ilusorio, que me hace noctívago. Me duermo y los sueños son suaves enredaderas de seda tersa que velan...
Calmas corrientes de nuestra mente,
escarchas que congelan la belleza
de amores que transforman sus muertes
para inmortalizar la fe en otros mundos,
vidas que se esparcen como estrellas,
cuencas de nuestros cráneos,
que como las raíces, nutren nuestro conocimiento,
manantiales espesos de un...