Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
Escribo esto como mi último testamento o eso es lo que me temo… lo dejo a quien sea que lo encuentre si es que llega a hacerlo, verdaderamente ya no me importa. Tampoco me importa explicar quién soy o quién fui en vida, pues de poco vale hacerlo ya que nunca fui alguien, solo fui un tonto...
Una valiente luciérnaga,
herida defiende su honor,
alumbra con llama funesta,
fuego fatuo de su corazón.
No se da por vencida,
aunque sea suyo el error,
ni da tregua, engreída,
fuego fatuo de amargo candor.
La indiferencia marchita,
hasta a la flor más bonita,
que queriendo ser canción...