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Cuando subís a lo más alto,
a la más soberbia montaña
y ves el precipicio, y con él
los secretos más divinos,
de inmediato querés bajar
al pantano más fangoso,
a la choza más humilde
para simplemente dar
un granito de tu virtud,
un fragmento de tu alma.
Sin quererlo entré en un trance
al ver como esa llama
se mueve con tanta gracia.
¡Cómo sube y baja su intensidad,
cómo lo hace con tanta soltura!
Y cómo da infinitas vueltas al son
del piano que llora en esa Berlín del 73
que Lou Reed pintó cuidadosamente
y que ahora retumba en mi cabeza.
Yo...
—Puedo hacerlo,
puedo ver
si lo que hago
tiene impacto.
—No pienses más
en eso ya.
Pues si te pasás,
puede que te
desvíes y pierdas
la luz de tu farol.
Puede que pierdas
el color de tu voz.
Y tal vez,
solo tal vez
tus sombras te
den...
La casa empapada
tu espiritu absorbe.
Tu mente se va
y el mate se rompe.
Los humedos vidrios
te nublan la vista.
El centeno frío
corrompe tus días.
Y cesó la lluvia,
cesaron los truenos.
Y el sol escondido
te da un gran beso,
diciéndote "Hay tiempo".
La casa se cae y
los vidrios se quiebran...
Bellos enigmas se encogían en su rostro,
pequeñas gotas de rocío sobre sus ojos,
una íntima impresión, una fuerte impresión,
que habitaba en la firmeza de su corazón,
llenaban de entusiasmo intelectual,
el magnífico amanecer de su vida,
y en sus primeros tiempos, esos pasos que dio...
1 - ¿Por qué abriste la puerta? Pues frío tu calor quedó
2 - ¿Por qué escribes poesía? - Preguntó mi distante enamorada
¿Aún no lo sabes? - dije yo después de unos segundos mirándola fijamente.
3 - ¿Cómo estas hoy? - Dijo alguien
Bien - Dijo otra vez el mentiroso con una sonrisa...