Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
Una valiente luciérnaga,
herida defiende su honor,
alumbra con llama funesta,
fuego fatuo de su corazón.
No se da por vencida,
aunque sea suyo el error,
ni da tregua, engreída,
fuego fatuo de amargo candor.
La indiferencia marchita,
hasta a la flor más bonita,
que queriendo ser canción...