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He perdido tu ternura, ya no la merezco.
Me di cuenta que fui un tonto,
si te hubiese escuchado...
Hoy no estaríamos separados.
De ti, llevo lo más lindo;
sonrisas, abrazos y alguna otra peleita
pero no me olvidaré, como aquella noche,
nos divertíamos como dos niños.
Estoy confundido, no sé...
Ayer te saboreé tan dulce
que hoy te deshaces aún en mi boca,
y desde ahora soy esclavo de tu dulzura,
pues eres linaje de las amapolas
que destaca en el cielo en la espesura,
pues saben tus labios
como para el cristiano lo sagrado,
porque brotan de tu fuero dócil
mis versos inspirados.