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Como duelen
las heridas de mis labios,
latigazos
a la fuente de mi árbol
que jamás te tocaron.
Esmeraldas puras
cubrieron el tálamo
donde antes y después,
sembraron,
tus conquistas,
el mismo lugar
en que conocí tus mares
y el oscuro brillo
de la apnea.
Ilumina
vientre mío
el centro de mi alma...