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Eterno destino
Irreparable final.
Empujas hacia
El abismo infinito
Sin ver a quién
Vas a condenar.
De incertidumbre
Condimentas tu presencia,
Te resguardas
Sin dar una señal.
Queda en nuestro instinto
El amargo sabor del miedo,
Y tú querida muerte
Solo me ofreces
El descanso eterno.
Sin austeridad, hambrienta la palabra,
sin palabras muere una voz,
sin sustento de renglones,
ni goce, ni entonaciones,
solo silencio y abrumadora certidumbre,
reclama la vida,
reclamar la vida,
ofuscada por deber,
por el saber de un reino boca abajo,
y se asfixia como todo, la cordura...