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Caminante sin vida,
despoja el vestido
oscuro de tu esencia
en los afilados cuchillos
que tus pies pisan.
Hórrido caminante,
negra voluntad.
Cuchillos afilados
¡Oh, el camino!
Vida del caminante,
posees tú la ruta
hacía el veneno purificador,
elixir prodigioso,
introduce ya el...
El cronómetro marcó el tiempo de cocción del feto.
—Señores, ¿qué tal el manjar? —dijo—. Poca sal y hervido en cacerola a fuego lento.
—¡Exquisito! —dijeron todos traqueteando los cuchillos.
La antropofagia, al fin, se había instaurado.