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La soledad invade a mi cielo,
nubes,
y estrellas,
sueños de un dueño roto,
yo, como un infierno andante,
único y lamentable,
aún lamentando,
más que la similitud de mis noches,
la cadencia eterna de mis días,
grito de ansias,
de interno desapego,
en las que me veo sucio, lóbrego,
con un...