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¿Quién pensaría que la indignación delataría el verdadero temperamento de Caperucita?
—¡Qué ingrata esa vieja! Tantas atenciones y nunca quiso agradecerme. A ver cómo se la llevará con su senilidad.
¡Ay con el lobo!, solo un cuenco vacío ocupando la mesa.
Caperucita roja.
Había una vez un cuento contado al revés...
En la cabaña del bosque nació,
cada árbol, cada flor, cada camino y escondrijo de ese oscuro y encantador bosque conocía,
pues por ese bosque se crió y creció.
La llamaban Caperucita roja,
para resguardarse del frío y de la...