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Anhelo
Mis manos… esas que sujetan cuerdas que sostienen mundos
Mi corazón… agrietado, herido, y aún así late, necio, por sentir
Mis ojos… testigos y refugio, se abren para mirar y se cierran para no quebrarse
Mi boca… silente tantas veces, hambrienta de verdad, de un “te veo” sin disfraz...