Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
Como ya no soy fuego,
te doy la brasa.
Con todo, mi calor
para esos días
negros, como el carbón
que todo lo arruina,
como el hollín
que todo lo tizna.
Como empiezo a ser trigo limpio,
te entrego mi abollada armadura,
aunque nunca la hayas necesitado.
A tí, que tantas veces me has salvado...