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Qué bueno el día cuando amor nos da
por fin de su brebaje misterioso,
agua gloriosa para el corazón
donde este logra su sabor maduro,
un vaso lleno que se vuelca entonces
en el alma sedienta de otros labios.
Con humildad el buen amor empieza
un poco gota a gota,
un poco sorbo a sorbo...