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Admiro
la palidez de la luna
momentos antes de que el fuego la consuma,
observo
como se derrite entre mis dedos,
sol de cuarzo,
frío como el cielo,
almas que descansan en la escarcha,
o solo esperan lo que nunca vendrá,
muerte,
calma,
consuelo que germina nuestro dolor,
se han robado...
Escapando de la realidad,
esbozando un paisaje surrealista,
dueños de las leyes nos creemos,
superiores al orden que nos mata,
la espectral sapiencia del olvido,
susurrándonos su indiferencia,
creemos
en la inconsciencia de lo inerte,
no auscultamos
la hambruna que conecta a nuestro mundo...
Dilación terrenal,
subyugada a la intrínseca absolución,
almica ignominia inmaculada,
desprende su coagulación sepulcral,
aureola arcana,
vislumbrando piadosamente,
retraída,
invocando pluralismos absolutos,
flagelo y pantomima,
plorando las esquirlas de la rima,
desabridas concepciones...
Calmas corrientes de nuestra mente,
escarchas que congelan la belleza
de amores que transforman sus muertes
para inmortalizar la fe en otros mundos,
vidas que se esparcen como estrellas,
cuencas de nuestros cráneos,
que como las raíces, nutren nuestro conocimiento,
manantiales espesos de un...
Desnudando la culpa,
el atardecer logra develar su secreto,
entre las estrellas
su cara blanquecina
palidece a la quebrantada depresión,
por un instante la ha olvidado,
luna de mil soles,
deseo venerado entre divinidades,
ahora cautiva,
en las manos de un inocente,
tiempo partido,
glorifica...