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Las notas de su voz
languidecen encriptando
Sonidos.
Sus letras y melodías
son piel mojada,
que se funden
en reminiscencias.
Hasta la palidez
más grisácea
se debilita,
con el sabor puro
de la música
que sale de su boca.
Desnudarte como un arte ignota,
condensarte gota a gota,
nunca se agota tu caudal,
que trabajo con mis manos cristalinas
al precio de tus anhelos,
de cada sueño etéreo
que toca los cielos del sentir,
y siento como cae tu lluvia por mi cuello,
endureciendo a mi corazón rebelde,
mi mente...
Si no hay sentimientos que preponderar,
no prosperará el arte,
si no hay amor que se nutra del amor,
no habrá dolor que termine,
ni ardor que se seque con calma,
ni cenizas que se mojen con el habla,
si no hay mundo que germine,
no habrán estrellas
que a su cielo aún con su ocaso iluminen...
Retrocediendo quisiera acallar,
al malestar que mi ser percibe,
enalteciendo al arte
mi mar quisiera derramarse,
por contener, en silencio,
un sentimiento tan impotente,
enmudecer quisiera mi alma,
a las almas que ciegas favorecen
a la injusticia que cae del cielo,
entorpeciendo al viento...
Observar
como el fuego consume,
observar como los días laten,
aquí, en mi pecho,
desordenado y deshecho,
crepita como carbón,
tiembla como todas las noches,
tiemblan las rosas de mi tumba,
por no conocer los laureles
de aquel mundo que ahora es mío,
grito en cada llamarada de recuerdos...
Calmo
como la mariposa que reboza
de tonos vespertinos,
de su goce y su fluir,
del volar de las hojas,
del libre camino del viento,
de la libertad en las palabras,
del colorido jipiar de cada rosa,
tenue se percibe el tumulto,
de luces en el horizonte,
tan pulcro como etéreo,
somos seres...