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A cualquiera le habría sucedido
Entrada de blog en MundoPoesía — poesía, reflexiones y prosa libre de nuestra comunidad literaria.
Paseando una fresca tarde por la plaza que en mi calle había vi venir con singular detalle una visión me parecía, cual hada de estrecho talle su hermosura me asombraría su andar era un oleaje de liras su melodía.
Su rostro de blanco mármol
de sedas su tersura
cual álamo níveo árbol
que al invierno le perdura,
sus ojos son almendras
teñidas de azabache y en su mirar acendra volviéndome un agabache.
Sus labios provocante ofrenda de manglares coralinos semejan una rara prenda que brotó del fondo marino, su cuerpo de perfecta hechura por un orfebre esculpido destella su galanura con su garbo desmedido.
Al ir cayendo la tarde y va llegando el ocaso cuando las pasiones arden y los sueños se abren paso, asoma la argentada Luna y en las rocas rompe el oleaje trayendo en su blanca espuma versos de bordado encaje.
Pero pasó lo inesperado que mi atención distrajo cuando desesperado hurgue por allá abajo, para mitigar las ansias y el calor desatado en extraña circuntancia quedé sobresaltado al encontrar un bulto raro que parecía una orquesta ¿Pero que vaina es esta? pregunté atolondrado y con tremendo susto le saltaba el busto, y me dijo con orgullo ese bulto que has tocado es igual al tuyo pero yo estoy disfrazado.
Pero no se rían tanto que ante tanta bellozura rendido a su hermosura también le habría pasado.
Con mi abrazo.
Salvador.