Cuando te perdí,
ya roto todo temple,
se desbordó mi llanto
en mil cáuces, quebrando,
a un solo rumbo: ¡tu olvido!
Tal cual un reloj, tu tiempo,
a cada grano, desiertos, vertido.
Y aun ahogándome la pena,
sonriendo está serena,
tu Luna blanca ... y la miro.
anthua62
México 10-11-14
Abrazos desde España.