Y aquí… sin más preguntas,
sin querer ir más allá,
nos quedamos en lo simple
que el instante sabe dar.
No hay pasado que nos pese,
ni futuro que alcanzar,
solo un ahora compartido
que se deja respirar.
Tu mirada no me busca,
ni la mía quiere hallar,
porque todo está en lo abierto
que nos une sin forzar.
No hay promesa que sostenga
lo que no necesita atar,
ni palabra que mejore
lo que ya es… sin explicar.
Y en esta calma sin nombre,
sin principio ni final,
descansamos en lo cierto:
esto es… y basta ya.