Percibe que :
los motivos sagrados del amor
fluyen por su sangre, y se vuelve
ligero y claro.
Ve una laguna en el prado,
donde en viento juega con
el reflejo de las margaritas.
Las nubes proyectan sombras,
las flores se vuelven blancas
ante el oscuro peligro celestial.
El sol florece y ante su mirada ardiente
lo dulcemente afligidos se inclinan y
se entierran.
Llega la tarde y la luz de la luna
junto al rocío blanquean al mundo;
el agua respira tibia y se atreve a
brillar a través del blanqueamiento.
El trueno gruñe oscuro y lejano y
se acalla...la sangre corre más fuerte
y clara
y en una risa una voz esconde su súplica.
Se percibe el poder abrumador de la pasión y la inevitable rendición al destino.
Le envío un saludo desde mi humilde Habana