(Rima JOTABE)
Nada más queda, desde este momento,
en los recodos de mi pensamiento,
atesoro la llave de esa puerta,
gris cancerbera de una ilusión muerta;
cruel y fatal herida siempre abierta.
Bajo un candente sol, isla desierta.
De mi triste alma, el frío se adivina
y esa gélida angustia no culmina.
Sólo puedo decirte... que lo siento;
ya no hay calor en mi mirada yerta
ni arrullos en la brisa vespertina.