Buenas noches. Comparto ahora un soneto de antigua data.
Apapachos.
Flores
Me flagelan magnolias y violetas,
la desafiante malva es un cilicio
me atormenta la orquídea de mi vicio
corrompiendo mis sueños y mis metas.
Lanza el rosal sus pérfidas saetas
con veneno de sol y de suplicio,
el jazmín a la pena le es propicio
en mi alma de desiertos y de grietas.
Es un clavel marchito el pensamiento
y los ojos dos órbitas baldías,
cada flor, en mis labios, un lamento.
Te escribo, en vez de versos, letanías,
amada del jardín hermoso y cruento:
Si quieres flores, éstas son las mías.