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ESCUCHANDO MÚSICA Y LA LUNA REFLEJADA EN EL MAR
Entrada de blog en MundoPoesía — poesía, reflexiones y prosa libre de nuestra comunidad literaria.
Con un mar de seda en mi pecho al compás de un piano, habla mi pensamiento.
En los claros de luna llena mi alma se alimenta, como el gusano de seda para inspirar belleza, estremecimiento al contemplar esa belleza tan coral.
Querida luna, llena de nostalgia ¿adónde me llevas, por derroteros de soledad? ¿de silencios?; el viento solitario desea entrar por las rendijas de mi ventana acostarse en mi fría cama, de arrecifes de coral hacerme compañía; derrotarte, porque quieres mi agonía y yo quiero diversión, fiesta bacanal.
Al cerrar los ojos, escucho la melodía y contemplo la belleza de tus ojos que nada tienen que envidiar, al trinar de los pájaros ni a la soledad de las cataratas salvajes, cautivas de su monotonía.
Quiero dejarme arrastrar por la corriente del piano, el flujo y el reflujo de las mareas, el subir y bajar del barco con las olas la oscuridad y la luminosidad de la luna llena.
Habla sobre mi pasado, a ese piano, sobre mi lucha, mi bondad, mi lamento sobre mi amor exacerbado que me deja extenuado de mis pasiones, de mis noches de vela por estar acaramelado a tu lado.
Al final de la dura jornada, no me queda aliento para caminar por las olas del viento, ni por la montaña con su peluca blanca quiero descansar en mi morada de sentimientos.
Si el viento me lleva hasta allí, donde tu corazón palpita, me agarro a su cola para poder volar, y saludarte con educación, bondad, exclusividad.
La mente me traiciona necesito valles verdes y elijo la melancolía que le sirve de alimento a los cuervos destroza mi armonía, sensibilidad, sexualidad.
Ese derroche de jugos, sábanas blancas, noches vacías que desperdiciamos los humanos, con nuestro estúpido razonar
Por eso, búscame entre el pelotón de los idiotas que nos dejamos llevar por las olas, la música, su poesía; déjame soñar, sueños de cristal; hechos de porcelana y envueltos en sobres de luna llena, reflejada en el mar.
Besos desde anadalucía