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El puerto
Entrada de blog en MundoPoesía — poesía, reflexiones y prosa libre de nuestra comunidad literaria.
En las lívidas madrugadas de niebla de cortante frío en insomnes distancias del tiempo afilados cuchillos calan los huesos.
En el desafío del íntimo encuentro, en la redondez de la búsqueda errante, en la espesura de la bruma en las calladas noches de detenidos instantes en deshilachados recuerdos desandando miedos ocultando soledades, me refugio en el puerto solitario, silencioso, rasgando pieles de curtidas nostalgias me abrazo a las sombras alargadas del origen, granítico sostén de las creencias, impenetrable muralla de los afectos.
El mar, arcón del Sol y la Luna, escondido en la oscuridad, comparte el desasosiego en el sereno rumor permanente canto ondulante ebrio juglar de odas marineras.
Inquieto, atado al espigón prisionero, un viejo y cansado barco cruje melancólico en apagado lamento cuando el leve oleaje viene a deshacerse a sus pies.
Me gusta ir al puerto en las frías madrugadas, y trepado en la fantasía colorida de marineras aventuras en alejados lugares cruzar tempestades, vencer míticos monstruos marinos, y aclamado por imaginarios seres invisibles regresar con relucientes tesoros que se esfuman al tocarlos.
Me gusta ir al puerto, en las humosas madrugada en insomnes momentos a contemplar el cortejo seductor de los luceros con la Luna, que coqueta les hace desplantes y maliciosa sonríe iluminando sus argentas mejillas y con guiños relucientes se aleja.
Me gusta ir al puerto y en íntima elevación volar ligero con el cierzo y en atrevidas piruetas descender livianamente en la quietud de mis sentidos y sorprender una estrella que se desprende y en fugaz huida cae al mar, y al amanecer la encuentro dormida sobre la arena fría, apagada, indefensa.
Me gusta ir al puerto de madrugada, y sentado al píe de un farol, escuchar de los duendes fabulosas historias de desconocidos reinos, y al amanecer verlos partir convertidos en blancas gaviotas.
Me gusta ir al puerto, a soñar, intima silueta impalpable de la existencia, silencioso aquietante del alma.
Magníficos versos, querido Manuel. Los puertos, qué inspiradores lugares. Te dejo estos otros
Poema de amable puerto,
estrofa de verso en calma,
llega a descansar el alma
de bogar en mar abierto.
Amarrándose a lo cierto
la embarcación se asegura
por la popa y por la amura
tras su faenar hermoso;
¡este cuadro luminoso
dejaste con tu pintura!
Poema de amable puerto,
estrofa de verso en calma,
llega a descansar el alma
de bogar en mar abierto.
Amarrándose a lo cierto
la embarcación se asegura
por la popa y por la amura
tras su faenar hermoso;
¡este cuadro luminoso
dejaste con tu pintura!
Con mi abrazo fuerte,
Salvador.