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Tres pájaros...un tiro.
Entrada de blog en MundoPoesía — poesía, reflexiones y prosa libre de nuestra comunidad literaria.
Un marido sospechando
que su mujer le engañaba
un día disimulando
que al trabajo se marchaba
salió como si nada,
despidesé amoroso
con un beso de su amada
y responde melindroso
de manera apasionada.
Tomo rumbo contrario
a su lugar de trabajo
y con malicia de presidiario
entró a la panadería
después de siete cafeses
ya no mas esperaría.
Sigiloso entró a su casa
y al cuarto se dirigía
era cierto su mujer
cometía la fechoría, escóndete,
mi marido se ha devuelto que se le quedaría. Donde escondes a tu amante? pues saberlo yo querría tengo esa sospecha desde hace siete días.
Como se te ocurre tamaña grosería ofenderme de ese modo vaya pues quien lo diría.
Al pasar por la ventana hacia abajo miraría y sorprendido exclama ¿por donde se saldría?
Era un hombre que en la calle como curioso detalle iba a medio vestir desanudada la corbata desabotonada la camisa caminando muy de prisa arreglándose la facha.
Alzó una neverita de modelo ejecutiva donde enfriaba cervecitas y algunos embutidos dándose la gran vida viendo los partidos, pero que tragedia ha ocurrido en el cuarto por hacer aquel esfuerzo le produjo un infarto.
Pasa la escena al cielo y ha llegado muy temprano sentado cómodo en suelo frotase las manos, San Pedro abre el negocio con un humor de perro y con grito nebuloso a ver pase el primero.
¿Que le ha sucedido en aquel mundo terreno?
El marido compungido, fue por causa de unos cuernos y al hacer un grande esfuerzo y vengar el deshonor de manera inesperada se ha parado el corazón.
Pase.
El siguiente, la voz ronca de San Pedro que no aguanta la resaca pues le suenan mil maracas, tres trompetas y diez cencerros en concierto en su cabeza ni donde puso las llaves de la pea con cerveza.
Aparece un tipo flaco y torcida la corbata la camisa un garabato verán de que se trata, escachapada la cabeza sin saber con certeza lo que le había ocurrido todavía mal vestido sin saber esta rareza.
Que le pasó.
Coño,no se me he levantado tarde para irme al trabajo y cuando iba apurado a medio vestir ocurrió una sorpresa de donde ni como una voladora nevera me ha caido en la cabeza.
Carajo, que puntería asombrasé San Pedro en tanto tiempo en el negocio si no lo viera no creería.
Adelante.
Enseguida el tercero desnudo en puro cuero tiritando del frío con notable desespero y con libre albeldrío se paró frente a San Pedro.
¿Que fachas son esas es que no tiene verguenza, presentarse de esa manera?
Discúlpeme San Pedro contrariarlo no quisiera pero era que venía escondido en la nevera.
Tanto las décimas del amigo Alfredo Grajales Sosa, que conocía, como estos versos tuyos, llegan a mostrar el buen hacer poético. Las neveras, mejor para las cervezas.
Abrazos, querido Manuel.
Salvador.