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El lenguaje de las flores
Entrada de blog en MundoPoesía — poesía, reflexiones y prosa libre de nuestra comunidad literaria.
Asoma la luz serena
en el horizonte la alborada
con su rostro el Sol camela
dejando estelas crespadas,
y con sus rubiales fulgores
plena a las cumbres cimeras
de sus cálidos clarores
al reventar la primavera.
Aroman silvestres la pradera
las exquisitas fragancias
cuando vienen por las laderas desde lejanas distancias, inquietas las mariposas libélulas y colibrís
orlan con su matiz
el campo donde retozan.
En sus cantos los ruiseñores
embrujan con sus conciertos
mientras cavilan las flores
sobre los amores inciertos,
y jilgueros y zorzales
dejan caer en sus vuelos
los trinares y cantares
que cercanos parecen versos.
Decíanles las herberas
a las cárdenas azucenas
que los amores sin flores
son los que causan penas,
asertivas las gladiolas
dijeron con elocuencia
que cuando el penar asola
y con aguda sapiencia
las flores traen consuelo cuando nos atrapan los desvelos
en noches de llena luna
y el alma se nos abruma.
Siempre han sido las rosas
las causantes de los amores
se quejaban las magnolias
al resto de las flores,
y sobre todo las rojas
las de encendidas pasiones
replicaban los jazmines
aunque espinen corazones,
disertaban los claveles
con sus pétalos crespines
prefieren a las rosas
aunque sus tallos espinen
porque el amor es ambigua cosa
algunas veces nos hiere y otras al alma reposa.
Magníficos versos, Gracias SEBASTIAN:
YO VOY SOÑANDO CAMINOS
Yo voy soñando caminos
de la tarde. ¡Las colinas
doradas, los verdes pinos,
las polvorientas encinas!…
¿Adónde el camino irá?
Yo voy cantando, viajero
a lo largo del sendero…
-la tarde cayendo está-.
“En el corazón tenía
la espina de una pasión;
logré arrancármela un día:
“ya no siento el corazón”.
Y todo el campo un momento
se queda, mudo y sombrío,
meditando. Suena el viento
en los álamos del río.
La tarde más se oscurece;
y el camino que serpea
y débilmente blanquea
se enturbia y desaparece.
Mi cantar vuelve a plañir:
“Aguda espina dorada,
quién te pudiera sentir
en el corazón clavada”.
COMENTARIO:
El poema fue publicado por primera vez en 1906 a la revista Ateneo con el nombre de Ensueños.
"En el corazón tenía
la espina de una pasión
logré arrancármela un día:
ya no siento el corazón."
Con mi abrazo fuerte, querido Manuel.
Salvador.